Lluvia, paella y pueblo: el plan que nunca falla
No ha sido el puente más multitudinario del año… pero, sinceramente, tampoco hacía falta. Porque cuando nos juntamos los de siempre —familia, amigos y algún que otro “nuevo fichaje”— el pueblo ya tiene todo lo necesario para funcionar.
Este año el tiempo ha decidido ponerse interesante: fresco, nublado y con lluvia. De esa que te fastidia el paseo, sí… pero que en el fondo sabes que hacía falta. Porque el campo estaba pidiendo auxilio a gritos. Y oye, milagro: en cuanto caen cuatro gotas, el verde empieza a asomar otra vez y el Prado vuelve a parecerse a lo que debería ser. Pasear por allí, camino de la Dehesa (o sin rumbo fijo, que también vale), vuelve a ser un pequeño lujo.
Eso sí, cuando el tiempo no acompaña, hay un sitio que nunca falla: La Fragua. Nuestro “bar sin ser bar”, centro social, punto de encuentro y, básicamente, el corazón del pueblo estos días. Si no sabes dónde está alguien, prueba allí primero.
El sábado fue día grande: paella. Bueno, paellas. Dos, nada menos. Una de los jóvenes y otra de los más veteranos. No voy a entrar en comparaciones diplomáticas… solo diré que no sobró absolutamente nada. Que cada uno saque sus conclusiones.
Si hay algo que se nota —y se agradece— es lo fácil que es sentirse parte de todo. Especialmente para los más mayores, que no solo estamos integrados, sino cuidados. Siempre hay alguien pendiente, un sitio reservado, una conversación esperándote.
Después de comer, lo inevitable: sobremesa larga, cartas, cubilete, risas… y esa sensación de que el tiempo, aquí, va a otro ritmo (uno bastante mejor, por cierto).
Y la verdad… pocos planes lo superan.
¡ Buen mes de mayo !