Por fin, el árbol luce así de espectacular para el disfrute de todos los que
se hallaban presentes y de quienes, gracias a las nuevas técnicas, podemos
sentirnos como si hubiésemos estado allí, en el encendido de las luces.
El trabajo para conseguirlo fue arduo: eran
pocas manos para esos dos tramos que tenían su aquel, debido a las dimensiones
de las piezas que se tenían que añadir. Costó mucho esfuerzo, pero se consiguió
gracias al trabajo de las mujeres que se dedicaron desde el verano a tejer las
hojas (cuadritos) y al montaje de las piezas del armazón, realizado por esos
hombres tan mañosos que tenemos en el pueblo. Por sus medidas, hubo que hacerlo
con mucho cuidado.
No puedo olvidarme de quienes cosieron los
cuadritos de ganchillo al armazón, una tarea muy laboriosa, ya que son muchos y
es necesario clasificarlos por colores y coserlos con sumo cuidado para que no
quede ni un hueco. Coser los adornos también tiene lo suyo. En esta labor
fueron Amparo y Alicia quienes más tiempo dedicaron; los fines de semana
siempre se unía alguna persona para echar una mano.

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Este año por fin se ha podido restaurar el segundo artesonado, distinto al del altar pero también tiene su encanto y a mi ver ha quedado precioso.
También se procederá a reparar grietas que hay en la iglesia, reparar el tejado y sanear y pintar las paredes que se encuentran en mal estado.
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¡¡Solo me queda desearos a todos, unas
Fiestas de Navidad tranquilas y a poder ser felices!!