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La Asociación Cultural Amigos de Lagunaseca informa a todas las personas interesadas de que, con motivo de las próximas Fiestas Patronales en honor a San Roque, que se celebrarán del 13 al 19 de agosto de 2026, se abrirá un procedimiento de subasta pública para adjudicar la gestión de la barra durante los principales días de celebración.
Explotación de la barra que se instalará en el frontón, con el objetivo de contribuir a sufragar parte de los gastos de las fiestas.
La gestión de la barra comprenderá el período del 13 al 16 de agosto de 2026, ambos inclusive.
El importe mínimo para poder optar a la explotación de la barra será de 1.100 €.
Las propuestas podrán presentarse hasta el martes 14 de julio de 2026, a las 23:59 horas.
Las ofertas deberán remitirse por correo electrónico a la dirección:
Cada propuesta deberá incluir:
Una vez finalizado el plazo de presentación, un representante de la Asociación procederá a la apertura y revisión de las ofertas recibidas, levantando acta de los importes ofertados.
La adjudicación se realizará a favor de la oferta económica más alta, siempre que cumpla los requisitos establecidos.
La persona adjudicataria deberá responsabilizarse de la limpieza del espacio utilizado y del mobiliario cedido.
La Asociación se reserva el derecho de rechazar cualquier oferta que, aun siendo la de mayor importe, proponga precios de venta al público que se consideren abusivos, teniendo en cuenta que el adjudicatario dispondrá de la exclusividad de la venta durante el período de explotación.
Asimismo, se informa de que está previsto que el popular espacio «La Fragua» permanezca cerrado durante los días de explotación de la barra.
Para cualquier consulta, pueden ponerse en contacto con la Asociación a través de WhatsApp en el teléfono 648 12 32 14. Nos pondremos en contacto con la persona interesada a la mayor brevedad posible.
La Junta Gestora
Asociación Cultural Amigos de Lagunaseca
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¡¡ Feliz semana !!
Este año han sido muy tempraneros y ya tenemos el programa de fiestas para "LA SEMANA CULTURAL" que se celebrara en el mes de agosto.
Hay que reconocer que en este pueblo, como en tantos de la Sierra, sabemos hacer "piña", como dicen en Cataluña. Y eso es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos. Me encanta ver cómo los más mayores seguimos aportando nuestro granito de arena y cómo siempre estamos rodeados de cariño. Nosotros, los abuelos, lo devolvemos con creces, poniendo toda nuestra ilusión y experiencia.
Los tiempos han cambiado y hemos sabido adaptarnos. Casi todos nos hemos modernizado de una forma u otra, aunque, si pudiéramos pedir un deseo, seguramente sería que los años no pasaran tan deprisa. Pero, como suele decirse, es lo que hay.
Este año contamos con un taller de patchwork que promete ser muy interesante. Ana Rihuete y Alicia Contreras nos enseñarán esta técnica tan entretenida, con la que se pueden realizar trabajos realmente bonitos. Seguro que más de uno descubre una nueva afición.
En el programa falta una celebración muy importante: la Misa de la Asunción de la Virgen, que tendrá lugar el 15 de agosto. Todavía no podemos confirmar el horario, pero lo anunciaremos con la suficiente antelación.
También necesitaremos unas manos voluntarias para limpiar la iglesia. Después de tantas obras, necesita un buen repaso para que luzca como merece. Cualquier ayuda será bienvenida, porque entre todos siempre es más fácil y cada pequeño gesto cuenta.
Y no podía faltar uno de mis talleres favoritos: el de las rosquillas. Los que me conocéis ya sabéis que soy muy golosa, y las rosquillas que hacen en Lagunaseca son una auténtica delicia. De este taller se encargarán nuestras vecinas más expertas, esas que tienen tan buenas manos para la repostería y que, una vez más, compartirán con todos nosotros su buen hacer.
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Y los que nos hemos quedado en el pueblo, pocos, pero con muchas ganas de compartir un buen rato en familia, seguimos disfrutando de la hospitalidad de quienes tienen unas manos privilegiadas para preparar una auténtica y deliciosa paella valenciana.
Por supuesto, se lo agradecemos de corazón. Y doy fe de que lo pasamos estupendamente. Después de la comida siempre hay quien se anima a echar una partida de cartas, entre risas y alguna que otra anécdota. Al final, cada uno vuelve a casa con el estómago bien lleno y el ánimo todavía más.
La paella estaba deliciosa. De postre no faltó una buena sandía bien fresca, unas ciruelas y, para quien lo apeteciera, también hubo un café para poner el broche final a una jornada de esas que hacen pueblo y dejan muy buen sabor de boca.
¡ Feliz Semana !
Tenemos la suerte de contar con un magnífico Centro de Salud y deseamos que pueda mantenerse en el tiempo, sin verse afectado por los recortes que, lamentablemente, hemos ido observando a lo largo de los años.
Además, dos veces por semana se desplazan hasta nuestro pueblo un médico o médica y un enfermero o enfermera para atender a los vecinos. Se trata de un servicio muy valioso que agradecemos enormemente.
También tenemos la suerte de contar con una farmacia regentada por Arancha, que trabaja junto a su ayudante María. María, además de ser una excelente profesional, es vecina de Beteta, por lo que conoce personalmente a gran parte de los habitantes del pueblo. Esta cercanía hace que el trato sea mucho más humano, amable y familiar.
Ambas destacan por su dedicación, su profesionalidad y, sobre todo, por la atención tan cálida que ofrecen a todas las personas que necesitan sus servicios. Siempre están dispuestas a ayudar, asesorar y atender con una sonrisa, algo especialmente importante en un entorno rural donde estos servicios son esenciales para la calidad de vida de los vecinos.
Por ello, sería una verdadera pena que un servicio tan necesario y valioso se viera amenazado o incluso desapareciera como consecuencia de la despoblación que afecta a nuestra zona. La farmacia no solo proporciona medicamentos y atención sanitaria básica, sino que también representa un punto de apoyo y cercanía para muchas personas, especialmente para nuestros mayores. Mantener este tipo de servicios es fundamental para garantizar el bienestar de quienes seguimos apostando por vivir en nuestros pueblos.
Quienes vivimos en Lagunaseca y en los pueblos de alrededor sabemos bien lo importante que es contar con servicios cercanos. Aquí no tenemos la comodidad de encontrar una tienda en cada esquina, por eso Beteta se ha convertido, para muchos de nosotros, en mucho más que un pueblo vecino: es un lugar al que acudimos cuando necesitamos resolver pequeñas y grandes necesidades del día a día.
Y allí encontramos uno de esos establecimientos que son mucho más que un simple negocio: el estanco de Ana.
Entrar en su tienda es encontrarse con una sonrisa, una palabra amable y la sensación de estar en un lugar donde todavía se conoce a las personas por su nombre. Ana no solo ofrece un servicio excelente y una amplia variedad de productos; ofrece algo que cada vez es más difícil de encontrar: cercanía, dedicación y cariño por su trabajo.
¿Qué puedo decir de Ana? Para mí es una buena amiga, pero también es una de esas personas que hacen pueblo. De esas que, sin hacer ruido, están siempre ahí, ayudando, atendiendo y facilitando la vida a los demás. Siempre me ha admirado su capacidad para atender tantas tareas a la vez sin perder nunca la amabilidad ni la paciencia. Y, sobre todo, me sorprende la limpieza y el cuidado con los que trabaja, algo que demuestra el respeto que siente por su oficio y por sus clientes.
Las tiendas como la suya y personas como Ana son parte del alma de nuestros pueblos. Son lugares de encuentro, de conversación y de apoyo mutuo. Porque detrás de cada mostrador hay historias, esfuerzo y una forma de entender la vida que merece ser reconocida y valorada.
Gracias, Ana, por tu trabajo, por tu cercanía y por contribuir cada día a que nuestros pueblos sigan siendo hogares llenos de vida.
También contamos con una carnicería que, al mismo tiempo, dispone de una sección de ultramarinos y frutería. Su propietario, Paco, destaca por su amabilidad y trato cercano con los clientes. Además, cuenta con una amplia variedad de productos de excelente calidad, lo que permite encontrar prácticamente todo lo necesario en un mismo establecimiento. Es un comercio en el que uno se siente bien atendido, gracias a la profesionalidad, la atención personalizada y la experiencia que Paco ofrece a quienes lo visitan.
Lo que marca la diferencia
en este establecimiento es su disponibilidad constante. Bajo la premisa de
estar siempre abiertos, se han convertido en un
seguro de vida para quienes circulan por la zona, garantizando que nadie se
quede «tirado» sin importar la hora o el día.
Pero
detrás de los surtidores hay algo más importante: el factor humano. Cristina
y Miguel Ángel son las caras visibles de este proyecto.
Día tras día, su esfuerzo se centra en ir más allá de la atención al cliente
convencional, trabajando con el objetivo de convertir la estación en un sitio
agradable donde estar. Su cercanía y trato familiar han logrado
que parar en Beteta sea, para muchos, una pausa obligada para charlar un rato y
sentirse como en casa.
Inspirados por la naturaleza, el clima y nuestro futuro
Fue un acto especialmente emotivo para todas las personas que han hecho posible este proyecto. Detrás de este reconocimiento hay años de dedicación, esfuerzo desinteresado y numerosas horas de trabajo orientadas al bien común. Por ello, recibir un premio de esta relevancia supone una enorme satisfacción, no solo para quienes han participado directamente en la iniciativa, sino para todo un pueblo comprometido con el cuidado y la conservación de su patrimonio natural.
En representación de Lagunaseca asistieron al acto Faustino Vélez Fernández, Joaquín Fernández Garay, Pedro Manuel Caballero Cava, Gerardo Cava Vélez y Jorge Rihuete Fernandez.
Por ser el representante de mayor edad, fue Faustino Vélez Fernández quien tuvo el honor de subir al escenario para recoger el galardón. Lo hizo con visible emoción, representando a todos aquellos vecinos que, con su trabajo y compromiso, han contribuido a que este importante reconocimiento haya sido posible.
Este premio es motivo de orgullo para todo Lagunaseca y constituye un estímulo para continuar trabajando en la protección y mejora de nuestros montes, un legado que debemos preservar para las generaciones futuras.
Hola a todos:
Os comparto esta información, que creo que puede ser de interés para todos. Podéis acceder a la dirección electrónica que indico a continuación, donde encontraréis toda la información.
Asimismo, os informo de que, si alguna persona está interesada en asistir a la entrega de premios, que tendrá lugar el próximo 17 de junio, en Ocaña (Toledo) deberá comunicarlo antes del lunes 15 de junio. En función del número de asistentes, se nos facilitará un vehículo con capacidad suficiente para todos los que deseen acudir
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Y ahora os contaré cómo celebramos ayer el día de San Bernabé.
A las seis de la tarde dio comienzo la Santa Misa. La asistencia fue reducida, algo que suele ocurrir en estas fechas, pero quienes acudimos compartimos una celebración sencilla y entrañable.
Tras la Eucaristía, se celebró la procesión y, seguidamente, la bendición de La Caridad. Finalmente, salimos a la plaza, donde reinaba un ambiente de calma y convivencia. Con siete bancos fue más que suficiente para acomodar a todos los presentes, permitiéndonos disfrutar de una agradable tarde festiva.
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También este pasado sábado pasó por Beteta el Marathon Bike Xtreme, y en Lagunaseca los esperábamos con el avituallamiento para ayudarles a reponer fuerzas y afrontar con ánimo el último tramo de la carrera.
Y, para terminar, me encantó ver a dos vecinas disfrutando de los aparatos de gimnasia instalados en el parque. Son pequeños detalles que demuestran que nuestras instalaciones se utilizan y que siempre hay motivos para cuidar nuestra salud y disfrutar de los espacios que tenemos.
Con unas temperaturas más propias del verano que de la primavera, nos pusimos manos a la obra para limpiar el camino con muchas ganas. Éramos pocos, pero suficientes para empezar. Yo me acerqué a animar a los voluntarios y a contemplar la ardua tarea que tenían por delante.
No se consiguió limpiar todo lo que se había previsto, pero el trabajo realizado fue excelente y quedó muy bien hecho. Lo importante es empezar; poco a poco, el camino volverá a abrirse y a lucir como merece.
Mientras trabajaban, me fueron contando historias y anécdotas de este camino, algunas de lo más curiosas y divertidas. Pasé un buen rato escuchándolas, riendo y comprobando que en los pueblos también sabían disfrutar de la vida en aquellos tiempos lejanos. Como ocurre hoy, había jóvenes muy pícaros y otros más tímidos, pero todos encontraban la manera de divertirse.
Otro día os contaré alguna de las travesuras que protagonizaban los mozos de Lagunaseca y Masegosa. Os aseguro que más de una tiene mucha miga.
Los voluntarios de Cruz Roja acudieron en gran número y se implicaron de lleno en las tareas de limpieza del sendero. Tras la jornada de trabajo, pudieron relajarse en nuestro parque mientras Felipe y Emiliano se afanaban en preparar unas deliciosas paellas que, como ya es tradición, les salen de maravilla.
Después de disfrutar de una buenísima paella, la sobremesa se alargó bastante. Hubo tiempo para saludos, reencuentros y recuerdos muy gratos. También se acercaron algunas personas de La Vega del Codorno y, personalmente, me alegró mucho conocerlas.
Y hasta aquí mi relato de un día magnífico que, como tantos otros, terminó en La Fragua, ese lugar que siempre consigue reunir a la gente de por aquí.
Este punto de encuentro también tiene su propia historia. A petición del hijo del primer ocupante de este lugar, un herrero, os la contaré más adelante, cuando tenga toda la información bien documentada.
¡Hasta muy pronto!