8 de junio de 2026

Junio y San Bernabé



Antes de nada, quiero recordaros que el próximo jueves, día 11, celebraremos la festividad de San Bernabé, patrón de nuestra parroquia. A las seis de la tarde tendrá lugar la Santa Misa y la procesión en su honor. Después bendeciremos la Caridad y, aunque seamos pocos, la repartiremos entre todos. Seguro que, como siempre, pasaremos un buen rato en compañía y con el buen ambiente que nos caracteriza.





El sábado celebramos el Día del Corpus Christi. Es verdad que cada vez somos menos los que acudimos a estos actos de la Iglesia, pero tampoco podemos olvidar que vivimos en un pueblo de la España vaciada. Hasta el mes de julio no empiezan a llegar las familias para las vacaciones: abuelos, hijos y nietos vienen a disfrutar del fresco de la sierra, y los más pequeños de la libertad que ofrecen las calles de nuestro pueblo.


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También este pasado sábado pasó por Beteta el Marathon Bike Xtreme, y en Lagunaseca los esperábamos con el avituallamiento para ayudarles a reponer fuerzas y afrontar con ánimo el último tramo de la carrera.








Y, para terminar, me encantó ver a dos vecinas disfrutando de los aparatos de gimnasia instalados en el parque. Son pequeños detalles que demuestran que nuestras instalaciones se utilizan y que siempre hay motivos para cuidar nuestra salud y disfrutar de los espacios que tenemos.





¡¡Hasta pronto!!




31 de mayo de 2026

Un sábado interesante

Con unas temperaturas más propias del verano que de la primavera, nos pusimos manos a la obra para limpiar el camino con muchas ganas. Éramos pocos, pero suficientes para empezar. Yo me acerqué a animar a los voluntarios y a contemplar la ardua tarea que tenían por delante.

No se consiguió limpiar todo lo que se había previsto, pero el trabajo realizado fue excelente y quedó muy bien hecho. Lo importante es empezar; poco a poco, el camino volverá a abrirse y a lucir como merece.

Mientras trabajaban, me fueron contando historias y anécdotas de este camino, algunas de lo más curiosas y divertidas. Pasé un buen rato escuchándolas, riendo y comprobando que en los pueblos también sabían disfrutar de la vida en aquellos tiempos lejanos. Como ocurre hoy, había jóvenes muy pícaros y otros más tímidos, pero todos encontraban la manera de divertirse.

Otro día os contaré alguna de las travesuras que protagonizaban los mozos de Lagunaseca y Masegosa. Os aseguro que más de una tiene mucha miga.











                                                                     Terminado el trabajo.


Los voluntarios de Cruz Roja acudieron en gran número y se implicaron de lleno en las tareas de limpieza del sendero. Tras la jornada de trabajo, pudieron relajarse en nuestro parque mientras Felipe y Emiliano se afanaban en preparar unas deliciosas paellas que, como ya es tradición, les salen de maravilla.








Después de disfrutar de una buenísima paella, la sobremesa se alargó bastante. Hubo tiempo para saludos, reencuentros y recuerdos muy gratos. También se acercaron algunas personas de La Vega del Codorno y, personalmente, me alegró mucho conocerlas.

Y hasta aquí mi relato de un día magnífico que, como tantos otros, terminó en La Fragua, ese lugar que siempre consigue reunir a la gente de por aquí.

Este punto de encuentro también tiene su propia historia. A petición del hijo del primer ocupante de este lugar, un herrero, os la contaré más adelante, cuando tenga toda la información bien documentada.



¡Hasta muy pronto!




25 de mayo de 2026

Finalizando abril


 Desde el Mirador de la Portera, mires hacia donde mires, todo está cubierto de una vegetación frondosa y preciosa en este mes. Da auténtico gusto pasear por los alrededores del pueblo y disfrutar de estos paisajes que tanto nos llenan de tranquilidad.
Esta foto me lleva inevitablemente a tiempos pasados, a momentos compartidos con alguien muy especial para nosotros y que sigue muy presente en nuestros recuerdos.




Quiero recordaros también que el día 30 se llevará a cabo la limpieza y restauración de un camino que llevaba muchos años perdido. Antiguamente fue una senda muy importante para comunicar estos pueblos sin necesidad de hacer largos recorridos. Creo que será algo muy positivo para todos, especialmente para quienes disfrutáis caminando por el monte, ya que recuperaremos otro bonito camino para recorrer y disfrutar.

















Los campos siguen luciendo hermosos, incluso con más vida que hace algunos años. Las chaparras van creciendo en abundancia y llenando de color y vida nuestro terreno. Ojalá esto también sirva para que la gente joven se vaya integrando poco a poco en las labores y costumbres de la tierra.











Las plantas de las casas empiezan a florecer y da alegría ver cómo cada día aparecen flores nuevas que llenan de vida y color el pueblo.

Y, cómo no, los gatos siguen recorriendo las calles, visitando puerta por puerta en busca de algo de comida y alguna caricia.





La Ermita continúa allí, esperando a voces una mano de pintura y algunos cuidados. No hace tantos años era un lugar muy especial, donde se llevaba a la Virgen de la Zarza en romería. Cada familia llevaba sus viandas y se compartía una merienda entrañable y familiar. Se pasaban momentos muy felices antes de regresar de nuevo al pueblo. Son recuerdos que guardo con muchísimo cariño.


 



Recuerdos y ausencias.





La Sarga sigue esperándonos para hacer un alto en el camino antes de continuar el paseo hacia la Dehesa o hasta donde las piernas nos quieran llevar.

Y al fondo, el pueblo… al que siempre regresamos con ganas después de nuestros largos paseos.




Ya os contaré qué tal ha ido la limpieza del camino.


¡Feliz semana a todos!






12 de mayo de 2026

Mayo lluvioso






Está visto que lo que no llovió en abril lo está haciendo ahora. Sea cuando sea, bendita sea el agua, que tanta falta hace para todo.

Hay un buen amigo en el pueblo que, cada vez que nos quejábamos por la falta de lluvia, con ese tono socarrón que le caracteriza decía: “Pues siempre ha llovido”. Y al final, tenía razón… siempre acaba lloviendo.



Ayer bajé a la iglesia porque quería verla antes de emprender viaje. Aunque soy bastante escéptica y hace tiempo que perdí esa fe que nos venía impuesta desde tiempos remotos, me doy cuenta de que en ese recinto encuentro una paz y una tranquilidad que me hacen sentir bien.




También reconozco que la iglesia ha sido muy importante para el pueblo. No deja de ser un monumento de referencia y creo que deberíamos cuidarlo más. Los edificios sufren un deterioro enorme y da pena ver cómo, después de todo el trabajo que costó hacer el artesonado principal y más tarde el otro, haya que seguir haciendo remiendos porque la humedad y el paso del tiempo no perdonan.



Entiendo perfectamente que a los jóvenes les guste más la juerga, las excursiones por el monte y otros planes, pero es una pena que a veces no se valore algo que nos dejaron nuestros antepasados y que sigue siendo parte importante de la historia y la identidad del pueblo.



Recuerdo cuando se preparaban las fiestas: las mujeres del pueblo se afanaban en engalanar la iglesia y vestir a la Virgen de la Zarza con sus mejores galas. Había discusiones, porque cada una quería dar su opinión, pero al final todo llegaba a buen puerto y todos quedaban felices.


Cuánto echo de menos a tantas amigas que ya no están, y lo importantes que fueron para mantener vivos los ritos y las costumbres de todo un pueblo.


Hoy estoy desvelada y me he puesto a escribir un rato y poco a poco he hecho esta entrada en el blog y ahora procurare dormir un rato.



¡¡ Hasta pronto !!

                                                                                                                

                                                              

4 de mayo de 2026

Puente 1º de Mayo 2026

 

Lluvia, paella y pueblo: el plan que nunca falla

No ha sido el puente más multitudinario del año… pero, sinceramente, tampoco hacía falta. Porque cuando nos juntamos los de siempre —familia, amigos y algún que otro “nuevo fichaje”— el pueblo ya tiene todo lo necesario para funcionar.


Este año el tiempo ha decidido ponerse interesante: fresco, nublado y con lluvia. De esa que te fastidia el paseo, sí… pero que en el fondo sabes que hacía falta. Porque el campo estaba pidiendo auxilio a gritos. Y oye, milagro: en cuanto caen cuatro gotas, el verde empieza a asomar otra vez y el Prado vuelve a parecerse a lo que debería ser. Pasear por allí, camino de la Dehesa (o sin rumbo fijo, que también vale), vuelve a ser un pequeño lujo.

Eso sí, cuando el tiempo no acompaña, hay un sitio que nunca falla: La Fragua. Nuestro “bar sin ser bar”, centro social, punto de encuentro y, básicamente, el corazón del pueblo estos días. Si no sabes dónde está alguien, prueba allí primero.

El sábado fue día grande: paella. Bueno, paellas. Dos, nada menos. Una de los jóvenes y otra de los más veteranos. No voy a entrar en comparaciones diplomáticas… solo diré que no sobró absolutamente nada. Que cada uno saque sus conclusiones.


 


Mientras los expertos removían arroz con cara de concentración máxima, el resto hicimos lo que mejor se nos da: arrimarnos a la barra, saludar, charlar, reírnos y “hacer tiempo” con alguna bebida. Lo de siempre, pero nunca igual. Además, siempre aparece gente nueva: amigos de amigos que vienen de visita y acaban diciendo eso de “qué bien se está aquí”. Y razón no les falta.






Si hay algo que se nota —y se agradece— es lo fácil que es sentirse parte de todo. Especialmente para los más mayores, que no solo estamos integrados, sino cuidados. Siempre hay alguien pendiente, un sitio reservado, una conversación esperándote.






Después de comer, lo inevitable: sobremesa larga, cartas, cubilete, risas… y esa sensación de que el tiempo, aquí, va a otro ritmo (uno bastante mejor, por cierto).





Hoy lunes ya se nota el bajón. Menos ruido, menos gente… pero no es un adiós, es más bien un “hasta el finde”. Porque en cuanto llega el viernes, el pueblo vuelve a llenarse de los que necesitamos, de vez en cuando, cambiar el asfalto por la sierra.

Y la verdad… pocos planes lo superan.


¡ Buen mes de mayo !





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