Es extraordinario verlos tan felices y libres.
Me gustan un montón los niños, disfruto cuando los veo tan entretenidos con sus correrías. Recuerdo mi niñez en Huesca, eran tiempos en los que al salir del colegio, la merienda y a la calle, han pasado tantos años......
Las yayas pasamos de vez en cuando a charlar un poco con ellos, son tan ocurrentes...
Y yo recordando a mi querido nieto Pau al otro lado del atlántico, en las costas del Océano Pacifico disfrutando de sus maravillosas playas.




Que sería de los niños sin sus yayas...? Son lo mejor.
ResponderEliminarUn abrazo.
MCM