Hola a todos:
No sé muy bien cómo empezar, pero hoy he subido al cementerio, un lugar que hacía mucho tiempo que no visitaba, y me he llevado una enorme desilusión. Me ha entristecido profundamente encontrar en un estado de abandono un espacio en el que descansan los restos de nuestros seres queridos y que, por respeto a ellos y a sus familias, debería estar siempre cuidado y digno.
Desconozco si hay alguna persona o entidad responsable de esta situación, y no pretendo señalar a nadie, pero creo que es algo que nos debería hacer reflexionar a todos. Muchos de nosotros tenemos allí familiares y amigos, personas que forman parte de nuestra historia y de nuestros recuerdos, y creo que ese lugar merece mucho más cuidado y atención.
A menudo nos preocupamos, especialmente en determinadas fechas, de limpiar las lápidas y llevar flores, muchas flores, como muestra de nuestro cariño y recuerdo. Sin embargo, con el paso del tiempo, las lluvias y el viento esparcen esas flores por todo el recinto, dando una imagen de abandono que entristece. Creo que sería importante que, entre todos, procurásemos mantenerlo limpio, recogiendo aquello que el tiempo va dejando esparcido y depositándolo en los contenedores correspondientes.
Quizá algunos penséis que me meto demasiado en los asuntos del pueblo, pero desde que tuvisteis el bonito gesto de hacerme hija adoptiva de este lugar, siento también la responsabilidad y el cariño de velar por aquello que forma parte de nuestro patrimonio común.
Muchos de los que hoy descansan en ese cementerio fueron personas que me enseñaron a amar este pueblo y a sus gentes. Por eso, me duele especialmente ver que un lugar tan lleno de recuerdos, de historia y de sentimientos no recibe el cuidado que merece.
No escribo estas palabras con ánimo de criticar, sino con la esperanza de que podamos hacer algo para cambiar esta situación. Por ello, os propongo que, cuando sea posible, nos organicemos y nos juntemos todos aquellos que queramos colaborar para adecentar el cementerio y devolverle el aspecto digno y respetuoso que debería tener.
Estoy convencida de que, si aportamos cada uno nuestro granito de arena, podemos conseguir que vuelva a ser un lugar de paz, de recogimiento y de recuerdo; un espacio al que podamos acercarnos con cariño, sin que la dejadez nos provoque tristeza o rechazo.
Porque cuidar de este lugar es también una forma de cuidar la memoria de quienes nos precedieron y de demostrar el respeto y el amor que seguimos sintiendo por ellos.
Ojalá esta propuesta encuentre buena acogida y podamos convertir la preocupación en una iniciativa compartida.
Un abrazo a todos.
En el año 2022 unos cuantos voluntarios lo dejaron así de limpio.
