El día de Jueves Santo el pueblo empezó a llenarse… y de qué manera. Pasamos de ser un lugar casi vacío a encontrarnos, sobre todo en la plaza principal, con parientes, amigos y conocidos. Abrazos, saludos y buenos deseos por todas partes, como si el tiempo no hubiera pasado. Todos con ganas de disfrutar de unos días de descanso más que merecidos.
Da gusto ver la plaza, el parque y las calles llenas de niños, que tanto alegran la vida, especialmente a las personas mayores. Sus risas, sus juegos… devuelven al pueblo una energía que se echa de menos durante el resto del año.
La fragua, desde el jueves, se convirtió en el punto de reunión por excelencia. Especialmente al caer la tarde, era el lugar elegido para charlar, reencontrarse y alargar el día un poco más. Tener un sitio así es una auténtica gozada, y entre todos deberíamos poner nuestro granito de arena para cuidarlo, mantenerlo y conseguir que siga siendo un espacio acogedor para todos.
Las redes sociales ayudan mucho: siempre están en contacto, organizándose, quedando con sus pandillas y contando los días para volver a verse. Y, curiosamente, son ellos quienes arrastran a los padres a regresar al pueblo. Una vez reunidos, no paran: recorren las fiestas de los pueblos cercanos sin descanso. Eso sí, para los padres… es un “sin vivir”, porque les toca hacer de chófer, llevándolos y trayéndolos de un lado a otro mientras aún no tienen edad para conducir.
El mismo sábado vivimos uno de esos días que se quedan en el corazón. Organizamos una comida entre todos, con la aportación económica de cada uno que quiso sumarse a pasar un rato bonito en familia y entre amigos.
Prepararon tres súper paellas valencianas… ¡y madre mía qué ricas estaban! 😍 Da gusto contar con voluntarios así, que le ponen tanto cariño a todo y consiguen que no falte de nada y que todos salgamos felices.
Después de comer llegó uno de los momentos más especiales: la sorpresa para Marta por su cumple. Fue súper emocionante… ver cómo se le llenaban los ojos de lágrimas lo dijo todo 💛 Hubo música, risas, y ese ambiente tan bonito que hace que todo merezca la pena.
En resumen, un día de los que se repiten mil veces si se pudiera ✨
***************
************************
Para los católicos practicantes, los actos religiosos constituyen el corazón y la esencia de la Semana Santa, un tiempo de recogimiento, fe y profunda reflexión.
El Jueves Santo se celebró solemnemente la Eucaristía, conmemorando la institución de este sacramento fundamental.
El Viernes Santo, a mediodía, se rezó el Vía Crucis, evocando el camino de Cristo hacia la cruz; y, por la tarde, se celebraron los oficios, culminando con el sobrecogedor entierro del Señor.
Finalmente, con la llegada del Domingo de Pascua, nos reunimos con alegría para celebrar la procesión del encuentro y seguidamente la Santa Misa, proclamando la Resurrección del Señor.