El trabajo para conseguirlo fue arduo: eran
pocas manos para esos dos tramos que tenían su aquel, debido a las dimensiones
de las piezas que se tenían que añadir. Costó mucho esfuerzo, pero se consiguió
gracias al trabajo de las mujeres que se dedicaron desde el verano a tejer las
hojas (cuadritos) y al montaje de las piezas del armazón, realizado por esos
hombres tan mañosos que tenemos en el pueblo. Por sus medidas, hubo que hacerlo
con mucho cuidado.
No puedo olvidarme de quienes cosieron los
cuadritos de ganchillo al armazón, una tarea muy laboriosa, ya que son muchos y
es necesario clasificarlos por colores y coserlos con sumo cuidado para que no
quede ni un hueco. Coser los adornos también tiene lo suyo. En esta labor
fueron Amparo y Alicia quienes más tiempo dedicaron; los fines de semana
siempre se unía alguna persona para echar una mano.
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¡¡Solo me queda desearos a todos, unas
Fiestas de Navidad tranquilas y a poder ser felices!!