13 de diciembre de 2025

Antes de la Navidad

 


Por fin, el árbol luce así de espectacular para el disfrute de todos los que se hallaban presentes y de quienes, gracias a las nuevas técnicas, podemos sentirnos como si hubiésemos estado allí, en el encendido de las luces.

El trabajo para conseguirlo fue arduo: eran pocas manos para esos dos tramos que tenían su aquel, debido a las dimensiones de las piezas que se tenían que añadir. Costó mucho esfuerzo, pero se consiguió gracias al trabajo de las mujeres que se dedicaron desde el verano a tejer las hojas (cuadritos) y al montaje de las piezas del armazón, realizado por esos hombres tan mañosos que tenemos en el pueblo. Por sus medidas, hubo que hacerlo con mucho cuidado.

No puedo olvidarme de quienes cosieron los cuadritos de ganchillo al armazón, una tarea muy laboriosa, ya que son muchos y es necesario clasificarlos por colores y coserlos con sumo cuidado para que no quede ni un hueco. Coser los adornos también tiene lo suyo. En esta labor fueron Amparo y Alicia quienes más tiempo dedicaron; los fines de semana siempre se unía alguna persona para echar una mano.




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Este año por fin se ha podido restaurar el segundo artesonado, distinto al del altar pero también tiene su encanto y a mi ver ha quedado precioso.

También se procederá a reparar grietas que hay en la iglesia, reparar el tejado y sanear y pintar las paredes que se encuentran en mal estado.
  








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¡¡Solo me queda desearos a todos, unas

 Fiestas de Navidad tranquilas y a poder ser felices!!




8 de diciembre de 2025

Fin de semana de La Inmaculada

 




Llegó por fin el tan esperado finde largo, aunque este año no haya habido puente. No había mucha gente, pero los suficientes para ponerse manos a la obra con ganas e ilusión.

Como cada año, David se encargó de traer la materia prima para la “seudo” matanza. Entre todos, a una, las cosas salieron bastante bien y, sobre todo, los chorizos y las morcillas que quedaron colgados tienen una pinta increíble.

Aquí, bajo la dirección del profesional (David), fueron despiezando las partes del cerdo necesarias.
En Lagunaseca somos todos muy valorados y, como veis, cada uno pone su granito de arena, tanto mujeres como hombres.
Hay que reconocer que son muy apañaos.






Después de picar la carne y echarle las especias (y de aguantar un par de “probadita, a ver si le falta sal”), se pusieron a embutir y atar los chorizos. María, que ya tiene más experiencia que un carnicero de toda la vida, fue nuestra salvación.



Por la tarde, cuando todo estaba listo y con la ayuda de María y Ana —que son unas auténticas maestras en estas faenas—, se lanzaron al llenado de las tripas. A mí me encanta ayudar en esto, pero este año tuve que mirar desde la barrera… ¡la tragedia personal del año! es broma...


Ana, según me dijo Sergio, se lo pasó bomba; solo había que ver su cara. Y María igual, recordando viejos tiempos y seguro que pensando “en mis tiempos esto se hacía mejor”.


¡Me encanta ver a mis amigas repartir su sabiduría y experiencia! Solo espero que podamos juntarnos todas para Semana Santa… y que podamos echar una brisca o tute que tan buenos ratos pasamos.



Podéis ver cómo se colgaron los embutidos y la pinta que tienen… que dan ganas de comerlos ya, aunque estén colgados como decoración hasta que toque la fritura y guardar para alguna merienda.



Javi, el Gallego y Sergio junto con otros que no salen en la foto, se encargaron de preparar la comida para todos los que participaron en la matanza. Todo tenía tan buena pinta que más de uno estuvo a punto de comer antes de tiempo.




Y por la tarde, para cerrar la jornada, no podía faltar un chocolate para todos… ¡bendito chocolate que salva cualquier matanza!



Hoy he querido hacer la pagina de la matanza

mañana tocara el encendido del árbol.





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